Bacterias

Existen infinidad de tipos de bacterias. Por ejemplo, hay bacterias que requieren oxígeno (bacterias aerobias o aeróbicas) mientras que para otras el oxígeno es tóxico (anaerobios obligados), y bacterias que pueden desarrollarse tanto en presencia como en ausencia de oxígeno (anaerobios facultativos).

Bacterias específicas se encuentran en el aparato digestivo u otros órganos de muchos seres vivos y actúan en la digestión y otros procesos fisiológicos. La enterobacteria Escherichia coli (E. coli) y los enterococos son los representantes más conocidos de este grupo. Sin embargo, existen otros muchos como por ejemplo las bifidobacterias anaerobias.

Las bacterias desempeñan un papel importante en el cuerpo humano. Los intestinos humanos contienen una variedad de bacterias, que en conjunto forman la flora intestinal. La piel sana está recubierta por una población de bacterias inofensivas que componen la flora cutánea. Particularmente un alto número de bacterias se pueden encontrar en los dientes. Sin embargo, las bacterias también actúan como agentes patógenos. Algunas bacterias causan heridas purulentas (infecciones), septicemia (envenenamiento de la sangre) o inflamación de los órganos.

Existen dos métodos de lucha contra las bacterias: la prevención mediante la higiene o el uso de antibióticos. Una vez las bacterias han entrado en el cuerpo y han causado una infección se tratan hoy en día con antibióticos; por ejemplo, la penicilina, producida por hongos del género Penicillium. La penicilina interfiere en la síntesis de la pared celular bacteriana, por lo que sólo es eficaz contra las bacterias en crecimiento. Sin embargo, muchos antibióticos se han vuelto ineficaces con el tiempo contra de ciertas bacterias.

En el tratamiento de las bacterias con antibióticos debe tener en cuenta no sólo a los patógenos, sino que debe respetar a las bacterias mutualistas (beneficiosas) - las cuales también son sensibles a los antibióticos, causando su desaparición y afectando al equilibrio de la flora intestinal negativamente. Por ejemplo, Clostridium difficile es resistentes a muchos antibióticos, por lo que su administración elimina las bacterias beneficiosas, favoreciendo el crecimiento de estos patógenos en el intestino y causando diarrea severa.

La resistencia de las bacterias a los antibióticos puede ser una facultad natural o el resultado de una mutación.